Priviet!

Priviet es la primera palabra en ruso que debéis aprender antes de venir a nuestra boda. Significa "Hola". A cotinuación os dejamos un glosario de términos básicos para que seáis capaces de expresar todas las emociones que experimentaréis durante la celebración.

Kak delá?

¿Qué tal?

Daváy

Venga/vamos

Jarasó

Bien

Tansebát

Bailar

Spasíba

Gracias

Krasíbaya

Guapa

Pashálusta

Por favor/De nada

Krasíby

Guapo

Svátba

Boda

Drug

Amigo

iést

Comer

Padrúga

Amiga

Pit

Beber

Podselúi

Beso

Fkúsny

Bueno/rico

Paká

Adiós

 

El carácter ruso
 
Existe el tópico de que las peronas rusas son frías. Ello se debe, probablemente, a la asociación que se se hace entre personalidad y climatología, y al hecho de que Rusia está al norte de los pirineos. La frialdad rusa, sin embargo, es un rasgo meramente superficial. Es cierto que en Rusia la gente no sonríe por la calle, ni tampoco muestra afecto gestual con desconocidos. Ahora bien, estos dos hábitos culturales son los únicos que objetivamente nos permitirían calificar a la gente rusa como fría. En las distancias cortas y en la cercanía del hogar, el caráter ruso es cálido y tremendamente pasional. El ruso disfruta agasajando a su familia y amigos, es generoso y hace girar sus celebraciones en torno a una mesa repleta de comida y bebida.
Dos consejos para comportarse como un auténtico ruso
 
(1) Repetir la palabra "gorka" (como el nombre vasco)
 
La palabra "gorka" significa "amargo" y hace las funciones del, típicamente español, "que se besen". En las bodas rusas, los invitados lo repiten continuamente a voz en grito para exigir que los novios se besen y, de paso, beber por ello. Es tan fácil como repetir la palabra cada vez más alto hasta conseguir que los novios hagan lo que se les exige.
 
(2) Los brindis
 
En Rusia, brindar es algo serio. No basta con levantar las copas, chocarlas y beber. Aquel que proponga el brindis debe concretar el motivo por el que se brinda y, habitualmente, acompaña el brindis de un pequeño discurso. Aunque parezca mentira, el hecho de que un brindis requiera de tanto protocolo no evita que los rusos lo hagan continuamente.